Esta caldera de biomasa, no solo garantizará el perfecto funcionamiento y climatización de la piscina cubierta municipal, si no que supondrá un importantísimo ahorro económico para el municipio. La caldera anterior de propano tenía un gasto medio anual de 90.000,00 € mientras que los gastos estimados en biomasa son de 30.000 € aproximadamente, por lo que el ahorro anual sería de 60.000 euros y la inversión realizada por el Ayuntamiento se amortizaría en dos años. Si se tiene en cuenta que este tipo de calderas pueden durar 20 años, el ahorro total en ese tiempo sería de 1.200.000,00 €.
El plan de mejoras de la piscina cubierta también incluye la sustitución de todo el cerramiento perimetral por otro que ofrezca un mejor aislamiento térmico y una mayor seguridad a la instalación. El cerramiento actual está muy deteriorado y se producen continuamente roturas, especialmente cuando el viento es muy fuerte.
El proyecto consiste en sustituir las viejas lonas perimetrales por una estructura de aluminio y metacrilato con una cámara interior aislante que garantizará un mayor ahorro energético, hará más segura la instalación y, sobre todo, no alterará el normal funcionamiento de las actividades, como sucedía anteriormente al fallar la climatización en pleno invierno por haberse producido roturas.
El delegado de Deportes, Agustín Lorenzo, ha afirmado que el equipo de gobierno apuesta firmemente por una piscina cubierta donde se preste un servicio de calidad y, para ello, es necesario hacer todas las mejoras necesarias para que cuando se abra al público sea de forma definitiva.
