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El Claustro de Regla

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Virgen de Regla


por Fr. Jesús España, ofm 

Como todas las grandes invocaciones, la de Regla tiene también su leyenda que se remonta al S.V: la imagen salió del oratorio de San Agustín, cruzó el estrecho, y acabó entre los ermitaños de las dunas de Chipiona; fue escondida en un pozo durante toda la reconquista y, finalmente, fue descubierta por un monje procedente de León.


1. El Castillo de Regla

El sótano del castillo, del XIV, lo utilizaron los agustinos como bodega. La historia, más sobria que la leyenda, nos sitúa en la reconquista del bajo Guadalquivir, tierra fronteriza poblada de fortalezas y castillos. Guzmán el Bueno recibió del rey Sancho IV la franja territorial que media entre las desembocaduras del Guadalquivir y el Guadalete, con la obligación de edificar tres castillos, uno en Trebujena, otro en Regla y otro en Rota, que junto al de Sanlúcar de Barrameda defendían la zona de los moros. Poco después, Regla pasó a depender, por dote matrimonial, a Don Hernán Pérez Ponce de León. La imagen de la Virgen comenzó a recibir culto en la capilla del castillo. 

   El avance de la reconquista trasladó la frontera al interior de la sierra gaditana; nuestro castillo perdió valor estratégico. En 1399 los Ponce entregaron el inmueble a los agustinos, los cuales edificaron su convento sobre el castillo. 

   Hoy del antiguo castillo sólo se conserva el sótano del S. XIV que los agustinos Escudo De Armasutilizaron como bodega, situado en los bajos del paño norte. No obstante el convento conservó las almenas hasta el XIX y los agustinos tenían armas de defensa. Diego Carmona Bohórquez, en su crónica de 1a casa, fechada el 1639, refiere cómo una de las obligaciones de los agustinos era proveer a la defensa en caso de que fueran asaltados, pues aunque la Virgen venía defendiendo milagrosamente su casa, "no se ha de esperar siempre a que la defensa sea por milagro". Y a continuación nos da un listado de las armas del convento, que sigue llamando "castillo": "al presente se halla municionado tal castillo de algunas armas como son picas, mosquetes, arcabuces, pólvora, balas y cureñas; todas estas armas se encuentran dentro de la celda priora¡, menos las picas que están en la sala principal del mayor dormitorio puestas en sus estantes en la pared". Las cuatro esquinas del claustro reproducen el escudo de armas de los Ponce de León (acuarela de A.Aranao)

2. El convento agustino

El convento agustino   El edificio conventual se articula en torno a dos grandes patios: el llamado Patio del Real, donde estaban las Hospederías, y el Conventual (el gótico-mudéjar), por el que transcurrían las procesiones litúrgicas.

   El Claustro Conventual se construyó en el S. XV de acuerdo con e1 estilo imperante en la región, "el mudéjar popular con uso de piedra"; los arcos y bóvedas de las cuatro galerías son de estilo ojival. Los vanos o arcadas son recias ojivas de piedra, sin añadidos decorativos. 

   El ajimez, con su doble ojiva muy apuntada, es una pieza de factura anterior al claustro, posiblemente mozárabe. 

   El interior de las galerías sufrió considerables modificaciones en los siglos XVII y XVIII. La fecha de la azulejería de Triana es la misma que la que aparece en la puerta de entrada barroca, el 1640; los azulejos reproducen en las cuatro esquinas las armas de los Ponce de León. También en el XVII se cubrieron las bóvedas góticas con las yeserías actuales. En los muros, por encima del friso de azulejos, permanecen todavía los marcos que recibían los exvotos (que desaparecieron a raíz de la exclaustración); ellos mostraban a los peregrinos los prodigios más notables y los más particulares milagros obrados por la intercesión poderosa de Nuestra Señora de Regla. 

   El patio del claustro está enlosado con piedra y ladrillo. Debajo hay cuatro cisternas que almacena el agua de tejados y azoteas. El brocal es del S. XVIII, pero el aljibe lleva tiene en su interior la fecha de su construcción, el 1460. 

   En torno al patio se distribuían las diversas dependencias conventuales. En la planta baja estaba la sala capitular, el refectorio, la cocina, etc. Las celdas más antiguas estaban en la primera planta. Se trata de un convento pequeño, con un patrimonio que sólo proveía a la subsistencia. 

   Durante el barroco creció la fama del Santuario entre navegantes y marineros. J. P. 

Velázquez-Gaztelu, testimonia en su manuscrito de 1758: "No hay bajel alguno de los de nuestra nación, y muchos extranjeros católicos, que navegaban solos, o en escuadra, dejen de saludar a esta señora al descubrir su casa, con salvas numerosas de artillería, al entrar o salir de la ensenada de Cádiz o broa de Sanlucar, cuyas aguas se registran a mucha distancia desde las ventana y terreno exterior del monasterio". 

   El S. XIX pesó terriblemente tanto en la vida del convento como en cl inmueble. El primer saqueo fue el del ejército francés. A partir del 1835 ofrece un espectáculo lamentable; con la exclaustración no sólo se expulsó a los Agustinos, también se expolió la biblioteca, el archivo, objetos de culto, etc.; los muros del claustro estaban desnudos, pues también desaparecieron los azulejos del S.XVII. La imagen de la Virgen se salvó en la Parroquia. E1 convento y santuario quedaron deshabitados durante 17 años. Su estado ruinoso era tan deprimente que, el 1851, cuando los Infantes de Orleans visitaron el santuario, forzaron la apertura del santuario.

3. Etapa Franciscana

   E1 29 de agosto de 1.882 desembarcó en la playa de Regla la primera comunidad de franciscanos. El P. Lerchundi reconvirtió la casa en un Colegio para formar misioneros. En pocos años la Comunidad alcanzo unos 90 religiosos, 1o cual obligó a construir el patio del Real. Los Franciscanos tuvieron que reparar con urgencia la primera planta y las terrazas, pero no tocaron el claustro mudéjar. 

   El 1904 se demolió el antiguo santuario y comenzó la construcción del nuevo, neogótico, que consagró el Cardenal Spínola en enero de 1906. E1 arquitecto fue D. Antonio Arévalo, pero fue Fr. José Mª Rodríguez el autor de los planos y maestro de obras. 

   En la actualidad el claustro padece grave deterioro. Los azulejos acusan las inclemencias del tiempo. Pero hay también algunos muros reñidos con la plomada. Ya se han hecho gestiones ante la Consejería de Cultura; esperemos que llegue en breve la restauración deseada. 

 
La Orilla

BIBLIOGRAFIA 

1.- Cronistas oficiales de la casa: AYALA, FRAY JUAN DE,
Breve y sagrada Historia. Origen y antigüedad de la milagrosa Imagen da Sta. Maria de Regla, que se venera en el santuario de los RR.PP. Agustinos calzados en las riberas de Cádiz, entre Rota y Chipiona, Madrid, Pantaleón Aznar, s.a.. WILLEMART, JACOBO, Historia sacra B.V. Mariae de Regula in conventu FF. Eremit. S.P. Augustini, in Provincia Baethica, Colonia, F Martelen, 1683. CARMONA BOHORQUEZ, DIEGO DE, Historia sacra del insigne origen y raro aparecimiento de la antiquísima imagen de Nuestra Señora de Regla y de sus admirables y maravillosas obras, 1639, manuscrito inédito R-1177 de la B.N. 

2.- Otros; CASTELLANO, P. PABLO Relato histórico de Nuestra Señora de Regla, Cádiz 1892; ARACIL. A.- MARTINEZ, R., Reseña histórico-descriptiva del Santuario y convento de Ntra. Sra. de Regla, Barcelona, Tip. Católica, 1909; ALBERTI, A. DE, Historia antigua y moderna del Santuario de Regla, Sevilla, 1921; SANTA MARIA, NICOLÁS DE, Relación del origen y antigüedad de la Santísima imagen de Nuestra Señora de Regla, Sevilla, Gómez de Blas. 1645; BUEY, F.-VALLECILLO, M., Santa María de Regla, Cádiz. 3ªed, 1984. J P. VELAZQUEZ GAZTELU, Fundaciones de toda, las iglesias, conventos y ermitas de Sanlúcar de Barrameda. Sanlucar, ASEHA. 1995.