El día 5 de Septiembre de 1954 amaneció radiante. Peregrinos de todas las ciudades cercanas se acercaban al Santuario. El Solemne Pontifical comenzó a las 11 de la mañana. Gran parte de la muchedumbre seguía la sagrada función por los altavoces instalados en la explanada. Conforme avanzaban las horas de la tarde, las tres avenidas, Regla, Sevilla y del Mar, se transformaban en ríos de masa humana.
Cuando el reloj señalaba las seis de la tarde, la Virgen iniciaba el descenso del altar. Minutos más tarde, una gran ovación recibe a la Virgen de Regla bajo su dintel.
Posteriormente, se lee el Decreto Pontificio en castellano y latín. Los infantes acercan las Coronas de la Virgen y el Niño para ser bendecidos. La multitud contuvo la respiración, La Virgen fue coronada por el Eminentísimo Cardenal Segura, Legado Pontificio para el acto, y la explanada se transformó en un mar de pañuelos blancos. Instantes después la Reina de Chipiona Coronada comenzaba la procesión triunfal a la parroquia. Volviendo el día 8 al Santuario donde se venera.