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Santuario Nacional de Nuestra Señora de Regla en Cuba

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Virgen de Regla


La Virgen de Regla en Cuba(Por Cubarte) Juan Páez Costa

- Una de las mayores satisfacciones fue ver el rostro iluminado de los abuelitos cuando al terminar el recorrido dieron las gracias con mucho júbilo por el paseo cultural y por lo aprendido...

¡Yo no sabía que existía este monumento a los Abakuá...! ¡Yo no conocía lo de la pérgola en el parque!... pero, también hubo recuerdos, ¡Cuando yo era pequeña, aquí, a este lado de la bahía de La Habana, los reglanos venían a bañarse a su playa!, fueron algunas de las expresiones que escuchamos de sus apergaminados labios. Cuánta historia seguramente recordada por ellos que no dijeron, quizás por discreción...

En realidad, las gracias se las damos nosotros, por lo estimulante y gratificante que fue compartir con estos abuelos y constatar que aún con pies temblorosos y pieles con huellas de las muchas décadas disponen de tanta energía y ganas de vivir que son ejemplo a seguir, y también para aprender humildemente de sus múltiples saberes.

Con el ánimo de divulgar los valores patrimoniales, tanto naturales como culturales, el Centro Provincial de Patrimonio Cultural de Ciudad de La Habana a programado con cada museo, en sus respectivos municipios, la organización de recorridos que destaquen algunos de los muchos valores que nos rodean, y forman parte de nuestra identidad, que enraíza nuestro sentido de pertenencia, y que a veces, los desconocemos o, no nos detenemos a apreciarlos lo suficientemente bien. La finalidad de estas rutas, es entonces contribuir a la educación y al disfrute sano del que tanta necesidad tenemos todos.

Nuestra ciudad es toda un gran museo, y a estos recorridos le invitamos nuevamente hoy, después de haber disfrutado del que recientemente se publicó con el título de Destacando lo local, con una ruta que nos llevó por el interior de la Universidad de La Habana y sus alrededores, a la memoria de José Antonio Echeverría, en el sitio donde fuera asesinado y al complejo monumental a Julio Antonio Mella, así como se conoció sobre la historia de la Quinta de los Molinos.

En esta ocasión con la participación de la Casa de los abuelos de Regla, la museóloga y licenciada en Historia del Arte, Raisa Fornaguera de la Peña nos condujo desde la sede del propio Museo Municipal de Regla, una casa del Siglo XIX ubicada en la calla Martí No. 158, por el interesante viaje a través de nuestro patrimonio. Después de un breve intercambio en una de las salas del Museo, nos dirigimos hacia el parque Andrés Clark y Mascaró que fuera Plaza de Armas en la etapa colonial y que en la actualidad cumple funciones de descanso, y es además un espacio donde los escolares realizan diversas actividades. En sus áreas verdes se desarrollan diferentes especies de plantas y animales, las primeras contribuyen a la salud ambiental y dan sombra bajo la cual se guarecen animales, entre ellos aves, que con su presencia y su canto enriquecen el lugar y donde hombres y mujeres aprovechan sus bancos para descansar o para esperar por las diferentes rutas de ómnibus que ahí tienen sus paradas.

El parque tiene dos monumentos importantes, uno dedicado a Antonio Maceo, obra del escultor cubano Teodoro Ramos Blanco y el otro a las Madres, por lo que es conocido también por algunos como el Parque de las Madres, cuya realización fue promovida por la Asociación Hijas de la Acacia No. 2 .

Se conoce que durante la época colonial, en la manzana que hoy ocupa este parque, existió una plaza llamada Plaza del Recreo de Isabel la Católica. Al concluir la Guerra del 95 se convirtió en Parque de la Independencia. Finalmente recibió el nombre actual que corresponde a uno de los reglanos participantes en la Guerra del 95, al término de la cual, fuera nombrado Alcalde de Regla. Su ubicación está limitada por las calles Martí, Facciolo, Maceo y Ceulino.

Un sitio obligado a visitar es el Emboque de Regla, con su actual edificio de estilo neoclásico de elevados valores arquitectónicos y que funcionara durante muchos años como el lugar de embarque y desembarque de la famosa lanchita de Regla. Su mal estado actual ha obligado a trasladar temporalmente el embarque a un pequeño muelle cercano. Afortunadamente se proyectan planes para su rehabilitación.

En este sitio estuvo inicialmente el emboque de los ferries Regla - Habana, desde 1912, y funcionaba también como terminal de los tranvías eléctricos Regla - Guanabacoa, tramo por el que se brindó por primera vez este servicio en Cuba. El Emboque de Regla es un testimonio de un período de auge del transporte de pasajeros en el puerto habanero.

Una escalera frente al emboque nos lleva a la Casa-Templo de Panchita Cárdenas, que a pesar de su fallecimiento hace más de cincuenta años, el lugar donde vivió mantiene la tradición de ser visitado y es una expresión del sincretismo religioso. Su altar se conserva adecuadamente y con el tiempo se ha convertido en una especie de Capilla Popular, aunque no es la única Casa-Templo en esta localidad de la Santería o Regla de Ocha y de Palo o Regla Conga. Su ubicación es en la Calle Santuario No. 15.

El local como tal fue originalmente el apeadero del ferrocarril La Prueba; el primero que hubo en Regla para el transporte de pasajeros y que fue construido en la última década de la primera mitad del Siglo XIX.

ontinuando por la acera frente al edificio del emboque encontramos el monumento erigido a la Potencia Abakuá. Esclavos proveniente de la región del río Calabar (al Este de Nigeria), que en Cuba se les denominó carabaliés, fueron los que originaron la Sociedad Ñáñiga o Abakuá. Esta Sociedad secreta que tiene un carácter defensivo y a ella sólo pueden asociarse hombres, en un principio africanos o sus descendientes, pero en la actualidad también se admiten blancos.

Durante muchos años la Sociedad Abakuá fue revestida con el carácter más retrógrado; hoy legitima su tradición como parte del patrimonio cultural cubano, en la práctica de una doctrina cívico religiosa que no incide negativamente en la lucha por la transformación social de nuestro país. Muchos de sus miembros han contribuido con la comunidad como hombres de bien y han ejercido el socorro mutuo.

La primera agrupación (juego o potencia) del país se formó en Regla en 1836 bajo el amparo del cabildo carabalí Apapa Efí, recibiendo el nombre de Efí Buton. Rápidamente la Sociedad Abakuá se extendió, aunque su expansión histórica solo está ubicada en las provincias de la Habana y Matanzas.

Caminando despacio y cuidadosamente, el grupo se aproxima a la hermosa Ceiba, que representa el árbol sagrado de los yoruba, sustito en Cuba del baobad. Muchas ofrendas son colocadas a sus pies, entre sus robustas raíces que se entierran profundas en la tierra. De sus frutos se obtiene una fibra parecida al algodón del cual antiguamente se hacía almohadas. Sus frondosas ramas dan cobijo a las personas que acuden al Santuario levantado a pocos metros de ahí o a algunos que utilizan su sombra para ofertar determinados artículos vinculados con prácticas religiosas.

Entre las construcciones religiosas más populares de Ciudad de La Habana se encuentra sin dudas el Santuario Nacional de Nuestra Señora de Regla

Es este Santuario el que le dio origen al pueblo que tomó su nombre de la Virgen de Regla. La Virgen aquí adorada es una réplica de la que se venera en el Monasterio del propio nombre en Chipiona (Cádiz).

A su entrada puede leerse la historia mezclada con la leyenda y según se refiere se dice que aquella imagen pertenecía a San Agustín, un gran santo africano del Siglo V que había fundado una organización de cristianos que seguían una Regla o serie de normas, ideadas por el mismo santo. Por una serie de de circunstancias la imagen habría llegado al sur de España donde habría sido descubierta a principios del Siglo XV.

Según el mismo escrito la historia parece más sencilla. Al avanzar la reconquista de los Reyes cristianos hacia el sur de España llegaron del norte del país muchos misioneros, y entre ellos, los canónigos regulares de San Agustín. Estos fueron, al parecer, los que llevaron la imagen de su regla, que actualmente se venera en Chipiona.

De Andalucia llegaron muchos colonizadores en el Siglo XVI y con ellos la devoción a la Virgen que derivo en la concesión de una licencia en 1687 para la edificación de la Ermita a la Virgen de Regla a la que le siguió un segundo Templo debido a la destrucción del primero por un huracán en 1692. Terminado para 1694 en él se colocó la imagen que se ha conservado expuesta en el Altar Mayor.

La Virgen de Regla fue declarada Patrona de la Bahía de la Habana en 1714. Su relación con el mar al parecer se debe a la tradición de Chipiona, donde el Santuario está frente a la hermosa playa de ese pueblo. También el nuestro tiene una posición privilegiada ya que lo construyeron mirando al Morro de forma que cuando los barcos llegaban a la Habana, era la capilla lo primero que aparecía ante sus ojos, como señal de la protección y el cariño maternal con que eran acogidos.

El Obispo Juan José de Espada y Landa elevó su Iglesia a Parroquia en 1805. El actual templo data de 1811. En su nave se conserva un púlpito antiguo debajo del cual hay una placa con este texto: "El día 7 de septiembre de 1817 predicó desde éste púlpito el esclarecido sacerdote y patriota cubano don Félix Varela y Morales”.

La tragedia de la esclavitud implicó la desgracia para miles de familias africanas, arrancadas de su tierra, separados sus integrantes sin miramiento alguno y tratados peor muchas veces que a las propias bestias. Los que sobrevivieron quedaron sin nada. Sólo trajeron su cultura y en ella a sus Dioses y sus santos, eso explica el sincretismo religioso actual entre el cristianismo y los cultos africanos. Al ser obligados a aceptar la religión cristiana y no poder practicar la suya, mezclaron sus santos con los santos cristianos. Así la Virgen de Regla pasó a ser un orisha africano Yemayá, quizás por ser éste el orisha de las aguas. Para los cristianos la Virgen de Regla es María, la madre de Jesús, la misma que la Virgen de la Caridad o de la Merced o del Carmen, con nombres distintos.

Todo esto fue conocido o recordado por los participantes de la Ruta Arcoiris y como en los viajes se llegó al final, aunque al parecer nadie quería bajarse de la nave imaginaria que nos transportaba y entonces se propuso un recuento de lo apreciado y una solicitud de propuestas para el futuro, a manera de escala, para continuar el viaje más adelante, dentro de algunas semanas o meses.

Así, congregados todos para hacer el recuento necesario, los abuelos pidieron que se continuara con esta iniciativa y que la próxima vez le gustaría visitar las industrias del territorio. Así se hará, fue el compromiso unánime. Entonces hasta el próximo encuentro.