TARTESSOS: La ciudad estaba en Salmedina (Arx Gerontis) y su rey era Gerión, fabuloso conquistador de los turdulos.
ROMANOS: El Cónsul Quinto Servilius Caepión 139-140 a.C., construyó una especie de faro para que los navegantes que habían de entrar en el río Guadalquivir evitaran los escollos del islote de Salmedina. De esta torre, descrita por el Geógrafo Strabón, procede el actual nombre de Chipiona (Turris Caepionis).
El origen de Chipiona es muy remoto. La primitiva población estuvo asentada en terreno circundante a la roca de Salmedina, que emerge en bajamar delante de la Villa y donde han ocurrido muchos naufragios. En la antigüedad, según algunos historiadores, en los días de mar en calma se vislumbraban las ruinas sumergidas de la antigua población, sobresaliendo los restos de una torre romana. En todo el término de Chipiona se encuentran numerosos restos romanos, siendo muy abundantes en la Loma Alta, Paraqué, Camarón, Olivar, etc.
Antes de nuestra era, este lugar recibió el nombre de Arx Gerontis, situado en el desaqüe de Lacus Ligustinus, Avienon, a finales del siglo IV a.C., la llamó fortaleza de Gerón, corrupción de Gerión, fabuloso conquistador de los túrdulos y con esta interpretación coincide Afolf Schulten en su obra Tartessos.
El cónsul Quinto Servilius Caepión, 139-140 a.C., construyó una especie de faro para que los navegantes que habían de entrar en el Guadalquivir pudiesen evitar los peligrosos escollos del islote de Salmedina. Esta torre fue descrita por Estrabón en su Geografía, dándole el nombre de Kaipionos Pyrgos; asimismo Pomponio Mela, en su Geografía, cita el Monumentum Caepionis. De este nombre de Turris Caepionis procede el actual de Chipiona.
Aunque no se tienen testimonios escritos de la época visigoda, se han encontrado en las inmediaciones de Santuario del Regla, lápidas funerarias que testifican la existencia de población en este periodo.