1835: Exclaustración, cesando, por tanto, los Agustinos en el Santuario de Regla, y la Virgen es trasladada al pueblo (calle Larga, casa de la Señora Elena), y después a la Parroquia.
1852: Restauración y retorno de la Virgen por los Duques de Montpensier al antiguo Santuario.
1867: Con un presupuesto de 2,450,000 reales se construye el Faro de Chipiona en la punta de tierra más saliente, sobre la restringa del Perro con una elevación sobre el nivel del mar de 68 metros.
1882: Los Franciscanos, presididos por el P. Lerchundi, llegan al Santuario de Regla para suplir a los Agustinos.
1892: Como recuerdo del IV Centenario del Descubrimiento de América, se levanta el Auxilio Social.
1894: Se instalan las religiosas de la Divina Pastora.
1896: Instalación del primer tendido eléctrico y construcción de la fábrica de la luz.
1897: Inauguración del actual Cementerio.
1904: Se construye la nueva Iglesia del Santuario.
1920: El veraneo en Chipiona comienza a tener importancia.
1954: Coronación de la Virgen de Regla.
Chipiona fue en tiempos la estación de baños de los Duques de Montpensier, y en ella veraneó la hija de éstos, Maria Mercedes, esposa de Alfonso XII.
Durante los temporadas de 1895, las olas causaron varios desprendimientos en la costa el pie del Convento de Regla, y a consecuencia de ellos quedaron al descubierto varios sepulcros cuadrangulares, en los que se hallaron esqueletos, monedas, vasos y otros objetos romanos de interés.
El Santuario de Regla data del siglo XIV, y fue construído sobre cimientos de la fortaleza de los Ponce de León. Estuvo abandonado desde la desamortización de Mendizábal hasta el año 1882, en que se instaló en el ruinoso monasterio la comunidad de religiosos Franciscanos Misioneros, con la ayuda de los Duques de Montpensier. De su arquitectura primitiva se conservan los muros del claustro, restaurado en el siglo XVII, un precioso ajimez formado por dos arcos de ojiva, también de este época es el zócalo de azulejos de Triana que lo decora.
La imagen de Ntra. Sra. de Regla según nos cuenta la leyenda llegó a Chipiona en el siglo V. Unos la consideran esculpida en época de los apóstoles, sería obra del evangelista San Lucas. San Pablo la habría entregado a San Timoteo y, con el paso de los siglos, habría llegado a manos de San Agustín. Otros la consideran obra del tallista de Tagaste para San Agustín que la tendría en su oratorio. El color oscuro de su rostro se debe a la pintura de tierra sobre diversas capas de estuco. El casquete que tiene sobre la cabeza y el hieratismo que produce el arqueo de cejas, ojos y boca han configurado la leyenda de encajar esta imagen en el arte egipcio con profundas influencias orientales.